En toda primera sesión, una de las preguntas que hago es sobre lo que creés. No sobre religión. Sobre de dónde venís cuando la vida sacude. Porque según la respuesta que sostengas, será cómo transitás los momentos difíciles.
Leer más →Suena incómodo. Y, sin embargo, es probable que sea verdad. Cuando algo duele, lo primero que buscamos es una explicación. Pero la realidad tiene más variables de las que podemos abarcar.
Leer más →No de lo que te hicieron. No de lo que perdiste. No de lo que cambió sin que lo eligieras. Hacete cargo de cómo te estás parando frente a eso.
Leer más →Nadie nos enseñó cómo transitar los momentos que queremos que terminen. Nos enseñaron a resolver problemas. Pero no a habitar los procesos.
Leer más →Ver algo abre una puerta. Pero no garantiza cruzarla. A veces hace falta algo más: hartazgo, un límite interno, ayuda. Un punto donde algo en nosotros dice: hasta acá.
Leer más →Cuando aparece la incomodidad —tensión, miedo, ansiedad, enojo— hoy ya lo tomo como una señal. Algo me estoy creyendo. Y ahí aparece un gesto muy simple que cambia mucho.
Leer más →Mientras el otro habla, lo dejás… por respeto. Pero una ansiedad corre por adentro, esperando tu turno. No estás escuchando. Estás esperando.
Leer más →Hay una pregunta que me descolocó. No pedía análisis profundo. Era incómoda de una forma muy específica: ¿cuál es la incomodidad sorda y persistente con la que aprendiste a vivir?
Leer más →La mayoría no cambia su forma de ver las cosas… salvo que algo ya no le esté funcionando. En algún punto empezamos a confundir lo que creemos con lo que somos.
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